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Notas Sueltas

Solo vi ruinas

Solo vi ruinas, y lloré. La maleza cubría lo que antes fueran calles; la yerba subía a las aceras como espumas verdes de mar, de un mar triste, de un mal mar. De las antiguas paredes de las casas de barro amasado con boñiga, sobresalían las varas de bahareque como...

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Náufrago

Solo vi ruinas, y lloré. La maleza cubría lo que antes fueran calles; la yerba subía a las aceras como espumas verdes de mar, de un mar triste, de un mal mar. De las antiguas paredes de las casas de barro amasado con boñiga, sobresalían las varas de bahareque como...

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Las ideas y el amor

Solo vi ruinas, y lloré. La maleza cubría lo que antes fueran calles; la yerba subía a las aceras como espumas verdes de mar, de un mar triste, de un mal mar. De las antiguas paredes de las casas de barro amasado con boñiga, sobresalían las varas de bahareque como...

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La montaña rusa

Recuerdo cuando decía «yo nunca me montaré en una montaña rusa», y la verdad es que casi no lo hago; pero pudo más un ego lastimado que mi propio instinto de supervivencia. ¿Recuerdan, los que puedan hacerlo, cuál era la única forma de que Marty aceptara un reto...

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La gota

La gota, más que golpear su rostro, se posó suavemente, como queriendo besarla, luego bajó lentamente por su mejilla, acariciándola, buscando un asidero para aferrarse a ella, para no caer… María empezó a cruzar la calle, pensó en aligerar la marcha porque aquel...

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La espera

El postrer calor de aquel mediodía era insoportable. El ambiente estaba enrarecido con olores de perfumes mezclados con sudores multiculturales y raciales que le daban al aire un matiz sulfuroso como el vaho de una boa. Sesenta y tres personas me acompañaban en la...

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Aliento de poesía

Hace unos días recibí a vuelta de correo otro de los tantos y tan gratos comentarios que cosecho de estas notas. Comentarios de los amigos que ya he cultivado con este blog, lo cual a estas alturas representa mi mayor satisfacción. En él escribió una frase, entre...

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Tardes de domingo

Cuando la tarde cae y el día va muriendo, también a veces los sentimientos afloran como pequeñas luciérnagas escurridizas que se escapan en la oscuridad antes de que puedas fijarte bien en ellas, de adivinar de dónde vienen y para dónde van, y cuando ya piensas que se...

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Hay días en los que somos tan…

Sí, hay días en los que somos tan lúgubres, tan lúgubres, que hasta una puesta de sol nos resulta triste, una palabra no tiene valor y el amor nos importa un comino. Pero hay días en los que, aunque no haya sol, todo pensamiento enciende la ilusión y la vida se llena...

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