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Podría apostar que igual que a mí, te encantan las historias de ficción, crimen y misterio.

Cuando te sumerges en una buena historia de crimen, las horas se te pasan volando.

¿Cuántas veces te has mantenido despierto toda una noche con un libro en la mano sin darte cuenta siquiera del tiempo que ha transcurrido?

Creo adivinar que han sido muchas. Y que la mayoría han sido con libros de crimen y de misterio.

Las historias de ficción y crimen no solamente están en los libros. Las encuentras en el cine (La Ventana Indiscreta de Alfred Hitchcock, 1955 o Fargo de los hermanos Coen, 1996) y en series de televisión (CSI, 2000 o Mindhunter, 2017).

La mayoría de estas historias presentan a detectives y policías como los protagonistas de la acción. Sin embargo, también hay historias con personas del común encargados de resolver los crímenes. Incluso, asesinos que son los mismos protagonistas.

¿Sabías que fue Edgar Allen Poe en 1841 quien dio origen al género de ficción criminal con Los asesinatos de la calle Morgue?

Desde entonces, escritores en todo el mundo continúan entreteniendo a sus lectores con misterios apasionantes que aprovechan el deseo humano de resolver acertijos y descubrir la verdad.

Personalmente, prefiero no encasillar las historias en géneros cerrados y rígidos. Muchos de ellos se superponen y se mezclan entre sí, haciendo que sus límites sean más bien borrosos.

Sin embargo, para mí las historias de ficción criminal son esas en las que un delito o la amenaza de un delito es fundamental para el desarrollo de la trama.

Ah, y que además incluyen misterio, suspenso, aventura y tienen un importante componente psicológico.

¿Por qué te sientes atraído por las historias de crímenes?

Principalmente tu atracción por este género se debe a la batalla mental que se produce entre el escritor y tú como lector.

A medida que el escritor va revelando las pistas, tú intentas armar el rompecabezas por tu propia cuenta antes de que el criminal sea revelado al final de la historia.

Y eso hace que te involucres en la narración.

Durante toda la lectura, caminas al lado del protagonista, ya sea un investigador, un detective, un policía o un ciudadano de a pie. Buscas ayudarlo a resolver el misterio, a construir y descartar hipótesis. Sin darte cuenta, te conviertes en su compañero fantasma.

¿En qué consisten las historias de ficción criminal?

Como te lo mencioné más arriba, en una historia de crimen y ficción, todo gira alrededor de un delito. Desde su descubrimiento, hasta las personas involucradas, los motivos que llevaron al criminal a cometerlo y su conclusión.

Generalmente el delito es un asesinato y la historia termina con la detención o la muerte del criminal. Aunque en ocasiones puede salirse con la suya, como ocurre con el personaje de Dexter Morgan, cuyo libro fue escrito por Jeff Lindsay y adaptado con éxito para la televisión.

¿En qué se diferencia la novela de acción criminal de otros géneros narrativos?

Varios son los elementos que caracterizan a la novela de crimen y que otros géneros no tienen. Aunque como ya te dije anteriormente, los límites son difusos y las características de uno pueden extrapolarse a otro género.

Sin embargo, las historias de crimen deben tener los siguientes ingredientes:

#1 Un héroe

En el caso de las historias de crímenes y misterio, el héroe o protagonista es el encargado de resolver el delito y dar con el asesino.

Puede tratarse de un policía, un reportero, un detective, un caza recompensas o una persona del común que debe resolver un problema o incluso, demostrar su inocencia.

El héroe a menudo es muy inteligente y posee una gran empatía.

No tiene por qué ser alguien agradable, ni caerle bien a todo el mundo. Pero sí debe ser lo suficientemente carismático, interesante y listo para llamar la atención, descubrir las pistas y avanzar en la historia.

El motivador principal detrás de la conducta del héroe o del protagonista es la búsqueda de la verdad.

#2 Un villano

El crimen puede ser producto de un accidente desafortunado o un evento bien elaborado que el villano se esfuerza en encubrir.

El malo intenta escapar de la justicia por todos los medios y sabe cómo engañar y manipular a quienes lo rodean.

El villano debe emparejarse con el héroe. Es decir, también debe ser inteligente, astuto y tener altas probabilidades de salirse con la suya.

#3 El delito

Normalmente el delito es externo a la vida de quien lo investiga. Sin embargo, puedes encontrar historias en las que el protagonista o héroe debe resolver un crimen ocurrido a alguien cercano a él. Lo que hace que el asunto sea personal.

El crimen impulsa la historia y estimula a los personajes y a los lectores. Así que tiene que ser grande y relevante.

Un hecho que te debe interesar e importar como espectador.

El asesinato es el principal crimen en este tipo de historias, aunque también pueden girar alrededor de robos de objetos de alto valor o secuestros.

#4 Suspenso y tensión

La historia necesita conflicto y mucho drama para desarrollarse.

Cuando lees una buena historia de crimen, tienes la sensación de encontrarte al borde e inseguro de los resultados.

Es así como los múltiples sospechosos añaden intriga a la historia y le dan giros inesperados.

El tiempo es otro elemento fundamental porque aumenta la tensión.

Es común que el protagonista se encuentre en una carrera contra el tiempo para resolver el crimen o salvar el día. Puedes escuchar en tu cabeza el tic tac del reloj a medida que la historia va avanzando y pasas las páginas.

Cuanto más se acerca el protagonista a resolver el crimen, mayor será el peligro al que se enfrenta.

#5 Múltiples conflictos

Además de intentar resolver el crimen, el protagonista pone en riesgo su vida, sus sueños o sus relaciones.

Entran en juego problemas adicionales que se suman al sufrimiento del personaje, haciéndolo más humano y real.

Por ejemplo, el típico caso del detective que se involucra tanto en la investigación del crimen que descuida su matrimonio y comienza a tener dificultades con su esposa.

O el investigador que le pisa los talones al asesino y éste secuestra a sus hijos para intimidarlo.

La investigación del crimen lleva al protagonista a situaciones aterradoras y extremas, en las que su estabilidad se ve amenazada. Sin embargo, debe continuar y luchar, no solamente para resolver el crimen, sino también para proteger sus intereses personales.

#6 La revelación

Las historias de crimen y misterio tienen más revelaciones que otras y entre más impactante e inesperado sea el desenlace, mucho mejor para el lector.

Todo lo que ha sucedido hasta ahora en la narración lleva a ese preciso momento.

Como cuando en la serie animada de Scooby Doo, Shaggy o alguno de sus compinches le quita la máscara al monstruo revelando su verdadera identidad (¡no era más que el mayordomo de la mansión!).

Ese momento “ahhh” en el que se descubre la verdad, es uno de los más satisfactorios para el lector.

Finalmente

Una buena narración de crimen, misterio y suspenso te ofrece un brillante retrato de la capacidad del hombre para engañar y la fragilidad de su misma condición humana.

Para que te guste una historia de acción criminal, ésta debe ser creíble a pesar de que los hechos sean totalmente ficticios.

Te enganchas a este tipo de historias porque quieres enterarte de las razones por las que el asesino hizo lo que hizo y por qué se comporta de la manera en que lo hace. Quieres entrar en su mente, entender por qué cree que lo que hace está bien, incluso si sabes que no es así.

En ti está implantado el gusanillo de la curiosidad, de descubrir qué y quién está detrás de la máscara. Y es precisamente eso lo que hace que no te despegues de una auténtica historia de crimen y misterio.

Ahora dime,
¿Qué tipo de historias te agarran por la garganta desde la primera oración y no te sueltan hasta que hayas leído la última página?

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